LA IDEA DE LA REGENERACION EN EL POEMA BABILÓNICO DE LA CREACIÓN, ENUMA ELISH

Luis Miguel Antacabana Angulo[*]

miguel_an@outlook.com

EAP Historia – UNMSM

Lucha entre Tiamat y Marduk

Resumen

El presente trabajo se abocara al análisis del Poema de la Creación o Enuma Elish, específicamente la idea de regeneración presente en el poema. A la par relacionamos la idea de regeneración con el de enfrentamiento, gracias al cual se hace posible la creación de todo cuanto existe en el mundo. Para lograr mi objetivo el trabajo consta de dos partes. La primera, es una entrada teórica-conceptual en la que se precisara los términos de cosmogonía y antropogonía; y como estos dos conceptos se vinculan con el poema. Mientras que la segunda parte, me avocare concretamente a la idea del enfrentamiento como eje ordenador, creador y regenerador de vida, presente implícitamente en el texto.

1.            Introducción

El poema del Enuma Elish o Poema babilónico de la creación es un texto que puedo haberse escrito afines del II milenio a.C.[1], el texto fue redactado en lengua acadia, plasmadas en siete tablillas cuneiformes[2], fueron encontrados en las ciudades de Kish, Assur y Nínive, en esta última ciudad fue encontrado en la biblioteca de Asurbanipal. Los diversos fragmentos archivados en la biblioteca de Asurbanipal datan del I milenio a.C., siglo IX y las más recientes datan del siglo II. Otras hipótesis afirman que el texto se redacto en los años del reinado de Hammurabi, otros aseguran que fue durante la II dinastía Sin (1150 – 1025), específicamente en el reinado de Nabucodonosor I (1124 – 1103) y unos que lo ubican entre la etapa mesobabilónica.

El Enuma Elish era recitado en la festividad de Año Nuevo en Babilonia y en el cuarto día del mes de nisan[3]. Los diversos autores que trabajan e investigan este poema concluyen que su creación debió estar destinada para las ceremonias religiosas. Según Wilfred George Lambert, estudioso y experto en asiriología y estudios del Cercano Oriente, afirma que este poema se recitaba frente a la estatua de Marduk.

Este poema relata la lucha que se desata entre la diosa Tiamat y el dios Marduk, a partir del cual surgen el orden, el universo y el hombre.

2.            Enuma Elish: ¿cosmogonía y antropogonía?

El Poema de la Creación pertenece a la narración mítica, su finalidad trata de responder al origen del cosmos, el universo e incluso de la humanidad. Este tipo de mitos se remontan a un tiempo en el cual los elementos que constituirán el cosmos se hallan en desorden. En relación al tema Eliade escribe:

“[…] el mito cosmogónico, además de tener una importante función como modelo y justificación de todas las acciones humanas, es el arquetipo de todo un conjunto de mitos y de sistemas rituales. Toda idea de renovación, de <<retorno>>, de <<restauración>>, por distintos que sean los planos en que se presente, puede ser reducida a la noción de <<nacimiento>>, y ésta, a su vez, a la de <<creación cósmica>>.”[4]

Siguiendo la cita anterior, el <<retorno>>, <<restauración>> y <<nacimiento>> del tiempo son características del mito cosmogónico. En la búsqueda de la regeneración del tiempo se apela a la realización de ritos que aseguren la renovación del tiempo y del cosmos. El Poema babilónico de la creación se uso como medio para la dramatización y representación de la regeneración del tiempo. Al respecto se puede decir que:

“[…] el carácter dramático del acto de la creación tal como se nos ofrece en este tipo de mitos: el cosmos no es creado ex nihilo por la divinidad suprema, sino que cobra existencia por el sacrificio (o el autosacrificio) de un dios […] de un monstruo primordial (Tiamat,…) […]”[5]

La dramatización en los mitos cosmogónicos nos permiten observar como se presenta el transito del caos al orden, en el cual se produce cambio del tiempo hierofánico al tiempo profano y viceversa, allí se destruye al “tiempo viejo” en el cual tuvieron lugar acontecimientos “sin sentido” o ahistóricos[6]. La cosmogonía busca crear una realidad nueva o distinta, momento desde el cual se puede ubicar el orden, dentro de un mundo físico.

El otro aspecto en el Poema de la creación es la presencia de la antropogonía, esto se refiere a todo aquel origen o creación del hombre en etapas muy pretéritas, esto último dependerá de las culturas en las cuales se creó los relatos míticos[7]. En la antropogonía el hombre es resultado de una creación divina. Por tal, la naturaleza del hombre es resultado en algunos casos, de barro y espíritu, en otros a partir del sacrificio de un determinado dios.[8]

En el caso del Enuma Elish la relación entre cosmogonía y antropogonía puede sintetizarse con la siguiente cita:

“[…] toda cosmogonía es una antropogonía (relato de los orígenes del ser humano), pues revela la identidad humana en el origen de sus relaciones con Dios, con el otro y con el mundo.”[9]

3.            Orden, creación y regeneración de la vida

El nombre del poema Enuma Elish, proviene de la traducción del primer verso, “Cuando en lo alto”. Es de origen babilónico, posiblemente fue escrito durante el reinado de Hammurabi. Aquí se resalta al dios Marduk como el supremo entre los dioses, creador del mundo y de los hombres.

La lucha entre el orden y el caos (Marduk contra Tiamat), tiene como inicio la “etapa” en la cual el universo – lo se llamaría después así –  era atemporal, ahistórico, desconocido, indefinible y materialmente caótico. Por ello lo versos del poema inician señalando que la totalidad del cosmos aun no se encontraba en un estado temporal.

Existía un caos primigenio representado en una masa acuosa en la cual coexistían dos géneros: por un lado estaba el agua salada, representado por Tiamat (mujer) y por el otro el agua dulce, representado por Apsu. En este principio ex nihilo no existen aun los dioses, ni el universo y ni los seres humanos, el poema empieza:

“Cuando arriba los cielos no habían sido nombrados

(y) la tierra firme abajo no había sido llamada con nombre;

[…] cuando cualesquiera de los dioses no habían sido traídos al ser

ni llamados con nombre, no destinados sus destinos […]”[10]

El texto continúa narrando la genealogía de los dioses y como a partir de la unión de Tiamat con Apsu, dará origen a los primeros dioses, llamados Lahmu y Lahamu, quienes luego engendraran a Anshar y Kishar[11]. Los mismos que engendraran al dios Anu[12], este dios engendro a Ea[13] y por último Ea y Damkina procrearon a Marduk[14].

En la primera tablilla del poema también se cuenta el inicio de la lucha entre los dos grupos de dioses: el sector de los dioses “viejos”, encabezados por Tiamat-Apsu; y el sector de los dioses jóvenes liderados por Anshar y Kishar (en un primer momento, luego la lucha será continuada por sus descendientes). El inicio de la lucha directa se debió al asesinato de Apsu a manos de Ea. Este suceso provoco la reacción furibunda de la diosa Tiamat, esposa de Apsu.

“[…] […daremos] batalla, contra los dioses […”].

Se apretujaban e iban a los lados de Tiamat.

Enfurecidos maquinaban de día y de noche.

Están resueltos al combate; gruñidores, furibundos,

[…] cuando Tiamat hubo hecho así vigorosamente la obra de sus manos,

se dispuso ella misma para la batalla contra los dioses, su linaje.

Para vengar a Apsu, Tiamat obró lo malo”[15]

A la muerte de Apsu, los dioses Ea  y su esposa Damkina procrean a Marduk[16], a pesar de ello los dioses entran en una etapa de enfrentamientos, el miedo que infundio Tiamat al formar un ejército de seres infernales. Los dioses no querían enfrentarla, ante la negativa de los demás dioses Anshar propone a Marduk para que le hiciera frente a la diosa Tiamat; el dios Sol acepto, bajo la condición de que si derrotaba a Tiamat los demás dioses lo reconocieran como el supremo dios.

En la lucha entre Tiamat y Marduk, este último invita a no resistirse a la lucha inevitable entre ellos, acusa a Tiamat de haber corrompido la casa de los dioses porque tomo un nuevo esposo, Kingu, de manera ilegal y además le dio poderes supremos que no debía. Ante las acusaciones de Marduk, Tiamat se abalanzo sobre él, mientras el dios repetía:

“[…] acércate; tú y yo nos encontraremos en combate singular

 […] El soltó la flecha, esta desgarro su vientre,

 corto a través de sus entrañas, hendiendo el corazón.

Habiéndola subyugado así, extinguió su vida.”[17]

 La muerte de Tiamat a manos de Marduk, hace posible la creación del mundo y más tarde la del hombre. Luego de haberle dado muerte, Marduk inicia la creación del mundo a partir del cuerpo de Tiamat. Parte el cuerpo en dos, una de las mitades lo ubica en el cielo, dando origen a los astros y estrellas, reserva estos lugares como ambiente para la vivienda de los dioses. Dividió el cielo en Enlil y Ea, determina la salida y ocultamiento de la luna y el sol. De la otra mitad de Tiamat crea la tierra. La narración continúa con la organización del gobierno del mundo y elige a Babilonia como primera ciudad que debe ser edificada.

En las tablillas del I al V, se puede extrapolar que el conflicto de fondo entre Tiamat y Marduk, plantea la dicotomía entre el caos y el orden; la ilegalidad y la legalidad.

En el poema, la creación del hombre resulta ser a causa de la rebelión de los dioses de baja clase, los llamados igigi. Por ello la creación del ser humano, es para el servicio de los dioses, a través del trabajo y las ofrendas rituales; se modela el cuerpo humano en arcilla, con la finalidad que tenga una finitud y no aspire a lograr el rango de divinidad[18].

“entretejeré sangre (y) ensamblare huesos.

Suscitaré un ser humano, Hombre será su nombre.

En verdad, construiré al ser humano (denominado) Hombre.

Estará encargado del servicio de los dioses; […]”[19]

El Enuma Elish fue usado por los sacerdotes de Marduk para la dramatización del triunfo del dios ordenador sobre los dioses del desorden. Estas escenificaciones, en cual se recitaba el poema frente a la estatua de Marduk, se llevaron a cabo en las ceremonias de Años Nuevo y la llegada de la primavera. Al respecto Eliade escribe:

“En Babilonia, en el curso del ceremonial del Año Nuevo, ekitu (que dura doce días), se recitaba varias veces en el templo de Marduk el poema llamado de la creación, el Enuma Elish: era una manera de reactualizar por la magia oral y ritos que la acompañaban la lucha entre Marduk y el monstruo marino Tiamat, lucha que había tenido lugar in illo tempore y que puso fin al caos con la victoria final del dios.”[20]

Lo que se trataba se escenificar es el paso del caos al universo (orden). Los sacerdotes recitaban: <<Que pueda seguir venciendo a Tiamat – se exclamaba – y acortando sus días>>[21]. La aspiración de todo esto es la idea de volver a empezar y regenerar, el llamado “tiempo viejo”. Dicha regeneración supone la repetición del rito cosmogónico de manera continua, la finalidad de la repetición es traer al presente los hechos del tiempo ex nihilo.


[*] Miembro del Grupo de Investigación Annalicemos Historia (GIAH).

[1] Blazquez, José María (2008) “La mitología entre los hebreos y otros pueblos del Antiguo Oriente”. Biblioteca Miguel de Cervantes. Consultado: 15 de noviembre 2012. <http://descargas.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/78037394329025021610457/030877.pdf?incr=1&gt;

[2] Presenta alrededor de 1100 versos, después de su reconstrucción.

[3] Blazquez, José María, óp. cit., p. 1. El autor cita R. Labat para afirmar que los babilonios consideraban este poema “como narración, himno, ritual, drama litúrgico, tratado de astronomía.”

[4] Eliade, Mircea (1974). Tratado de historia de las religiones. Tomo II. Madrid: Cristianidad, p.198.

[5] Ídem, p. 126. Véase el tomo I.

[6] En relación esto puede mencionarse que en el Poema de la creación la relación tiempo profano – hierofánico, puede identificarse en la lucha entre la diosa Tiamat y el dios Marduk (lucha entre caos y el orden), la ocurrencia se esos hechos no puede registrarse ni ubicarse temporalmente, el tiempo aun no existe.

[7] Ibarra Grasso, Edgar (1997). Cosmogonía y mitología indígena americana. Buenos Aires: KIER, p. 29.  

[8] En el caso del Enuma Elish esto se refleja con la muerte de Tiamat, de la cual se usa los huesos y la sangre para moldear al hombre.

[9] Rodrigues, María Paula (2011). La palabra de Dios, la palabra de la gente. Bogotá: San Pablo, p. 104.

[10] Universidad Autónoma Metropolitana (1989). El poema de la creación, Enuma Elish. Traducción de Luis Astey. México: Universidad Autónoma Metropolitana. <http://es.scribd.com/doc/50205187/Anonimo-El-Poema-de-la-Creacion-Enuma-Elish&gt;

[11] Estos dioses estarán asociados al cielo (Anshar) y a la tierra (Kishar), de género masculino y femenino, respectivamente.

[12] Dios del cielo.

[13] En el texto también es llamado Nudimmund, dios de las aguas dulces. Este dios es calificado como el sabio y poderoso, incluso más que sus antecesores.

[14] Universidad Autónoma Metropolitana, óp. cit., p. 9. Véase la tablilla 1 del poema.

[15] Ídem, pp. 11 -13. Véase las tablillas I y II

[16] Marduk es descrito de la siguiente manera:

“[…] en la mansión de los destinos,

 un dios fue generado, el más apto y sapiente entre los dioses.

[…] Era el más elevado de los dioses, sobrepasaba a todas su estatura;

sus miembros eran enormes, era extraordinariamente alto […]” (ibíd., p. 10).

[17] Universidad Autónoma Metropolitana, óp. cit., pp. 24 – 25. Véase la tablilla IV.

[18] García Fernández, Marta (2010) “<<Entonces dijo: ¡basta!, es demasiado tu sufrimiento>>”.  Verbo Divino. Navarra, número 68, p. 7 – 8. <http://www.consolacion.org/hnsc/images/stories/sufrimientoconso.pdf&gt;

[19] Universidad Autónoma Metropolitana, óp. cit., p. 32.

[20] Eliade, Mircea, óp. cit., 184 – 185. Véase tomo II.

[21] Ibíd., p. 185.

BIBLIOGRAFÍA

1)    ELIADE, Mircea (1974). Tratado de historia de las religiones. Tomos I y II. Madrid: Cristianidad.

2)    GARCÍA FERNÁNDEZ, Marta (2010) “<<Entonces dijo: ¡basta!, es demasiado tu sufrimiento>>”. Verbo Divino. Navarra, número 68, p. 5–14. <http://www.consolacion.org/hnsc/images/stories/sufrimientoconso.pdf&gt;

3)    IBARRA GRASSO, Edgar (1997). Cosmogonía y mitología indígena americana. Buenos Aires: KIER.

4)    RODRIGUES, María Paula (2011). La palabra de Dios, la palabra de la gente. Bogotá: San Pablo.

5)    UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANA (1989). El poema de la creación, Enuma Elish. Traducción de Luis Astey. México: Universidad Autónoma Metropolitana. <http://es.scribd.com/doc/50205187/Anonimo-El-Poema-de-la-Creacion-Enuma-Elish&gt;

6)    BLAZQUEZ, José María (2008) “La mitología entre los hebreos y otros pueblos del Antiguo Oriente”. Biblioteca Miguel de Cervantes. Consultado: 15 de noviembre 2012. <http://descargas.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/78037394329025021610457/030877.pdf?incr=1&gt;

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