Crecimiento demográfico, reformismo y crisis del sistema oligárquico en el Perú

Miguel Antacabana Angulo

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Exposición fotográfica “Desborde popular. El Perú moderno de José Matos Mar”. https://tvrobles.lamula.pe/2013/12/30/contra-viento-y-arena-el-nuevo-rostro-de-lima/tvrobles/
Exposición fotográfica “Desborde popular. El Perú moderno de José Matos Mar”. https://tvrobles.lamula.pe/2013/12/30/contra-viento-y-arena-el-nuevo-rostro-de-lima/tvrobles/

Para entender el texto

El presente trabajo tiene como objetivo estudiar, de manera muy breve, los principales fenómenos históricos ocurridos entre 1919 y 1968. Específicamente abordaré tres temas: el crecimiento demográfico urbano durante las décadas de 1920 – 1930, la participación política en 1940-50 y finalmente la crisis del sistema oligárquico a nivel económico (década del 60).

Este texto centra su argumentación en base a tres libros: Apogeo y crisis de la República Aristocrática, Historia de las elecciones en el Perú y Clases, Estado y Nación en el Perú. Por tal el escrito no pretende ser una revisión exhaustiva, por el contrario busca sintetizar e introducir, al público no especializado, en el conocimiento de los fenómenos sociales ocurridos en el Perú durante las primeras seis décadas del siglo XX.

Crecimiento demográfico urbano: el inicio de la hegemonía de la costa

Entre 1919 y 1930 el aumento de la población en el Perú empieza hacerse notorio. Durante el Oncenio de Leguía se estima que la población fue más de 4.000.000 de habitantes[1]. A nivel regional esto se vio reflejado con el crecimiento que experimentaron las ciudades costeras. Por ejemplo Lima paso de 150.000 habitantes en 1908 a 200.000 en 1920. Ese aumento demográfico guarda relación con la llegada de población no limeña; por ejemplo en 1920 el número de habitantes provenientes de provincia ascendía 69,073 habitantes, esa cifra aumento llegado el año de 1931, ascendió a 118,629.

El proceso de crecimiento poblacional va de la mano con la consolidación del centralismo capitalino y la hegemonía de la costa sobre la sierra. A partir de la década de 1920 se inician las primaras migraciones del campo a la ciudad. Este proceso migratorio iniciado en los años 20 se ve reflejado en Lima,

Fue a partir de 1920 que comenzaron a ser invadidos los espacio rurales […] Lima había ocupado apenas 456 has.; en 1908 se había triplicado a 1.292 has. y en 1931 llegaron a más de 2.000[2].

Durante el oncenio de Leguía se iniciaron las grandes obras[3] y con ello la aparición de barrios como La Victoria, Matute y Leticia (hoy distrito de La Victoria). Esta situación empezó a mostrar los primeros signos de una ciudad tugurizada, “En lima el área comprendida entre la actual avenida Abancay y la plaza Italia tuvo una densidad de 357 habitantes por hectárea (mayor que el promedio de París 340)”[4].

Ese aumento demográfico y su consecuente desorden urbano crearon las condiciones para la difusión de posibles epidemias. Según Chesmman en Lima la gripe aún era considera como una enfermedad mortal, en el caso de las enfermedades gastrointestinales representaban el 25 % de la tasa de mortalidad.

De todo lo anterior se puede concluir que durante las tres primeras décadas del siglo XX el Perú “vive tardíamente el proceso de modernización de la demografía”[5], siendo más específicos se puede señalar que “entre 1895 – 1930 el Perú es un país en el que se moderniza su estructura demográfica[6]”.

El sistema electoral semicompetitivo

El crecimiento demográfico y la estabilidad económica durante las décadas de 1940 y 1950, generó dentro de la población la búsqueda espacios de representación y participación política. Esta situación de búsqueda de espacios de representación política no se condecía del todo con el pensamiento oligárquico. En palabras de Sinesio López la estructura social en la que se edificaba el Estado oligárquico “era una sociedad de señores criollos y de campesinos indígenas, con una débil presencia de clases medias y populares urbanas”[7],

La anterior afirmación de López puede corroborarse al recurrir al censo de 1940, allí la población peruana era de 6.906,746. Aquí la población que vivía en el campo representaba el 73% del total de la población, la población serrana representaba el 61.9%; mientras que el monolingüismo (sea quechua o aymara) representaba solo el 31.1%. En el ámbito educativo el censo de 1940 señalaba que el 57.3% de la población era analfabeta, mientras que el 5% de la población había cursado la educación media y solo el 1% tenía estudios universitarios[8].

En el plano político, durante 1940 a 1950 el Perú se organizó en base a un sistema electoral que garantizará la participación semicompetitiva, donde la mayoría de los sectores sociales estuvieron excluidos de la participación política.

A partir de 1930, las élites oligárquicas, al rechazar toda competencia con el Apra y el Partido Comunista, fueron tímidamente liberales o semicompetitivas, pero no fueron democráticas al excluir a vastos sectores sociales de la participación política […][9]

La exclusión política de los sectores sociales está fundada bajo prejuicios racistas contra la población indígena, analfabeta y la clase baja urbana. Esta organización social, presente en el Perú de la década de los 40, se encuentra relacionado con la pervivencia de relaciones de autoridad del “Estado oligárquico y sus características principales – la exclusión racial y étnica; el patrimonialismo y la violencia faccionalista – estaba estrechamente asociadas a las relaciones sociales organizadas alrededor del eje racial y étnico[10]”.

La crisis del modelo oligárquico

Entrada la década de 1960 el modelo oligárquico sufriría un ataque decisivo, a la postre simbolizaría su desaparición. Durante esta década se produce una intensa movilización política de los sectores populares. La intensa atmósfera de politización de la sociedad dio lugar a dos corrientes políticas claramente definidas: la corrientes revolucionaria o de la vía armada; y la reformista[11].

En relación a la primera, la vía armada o revolucionaria, hace su aparición en la década del 1950, con la toma de tierras en zonas agrarias del sur del país (Cusco). En los 60 “la constitución de los primeros grupos de izquierda revolucionaria, alentados por la revolución cubana”[12]. Estos grupos de izquierda eran de “naturaleza antioligárquica, antiimperialista y socialista,”[13].

Por otro lado estuvo la corriente reformista, integrada por sectores de la Iglesia, FF.AA. y la pequeña burguesía radicalizada. En esta corriente destaca la aparición de tres nuevos partidos de carácter reformistas. El primero de los grupos reformista es el Movimiento Social Progresista, que planteaba, en líneas generales la democratización de la sociedad. El segundo es el Partido Demócrata Cristiano, se presentaba como un partido de la tercera vía (ni capitalismo ni comunismo); su crítica se centra en el problema la “injusticia social” y la explotación personal. El tercer partido, y el de mayor arraigo en la población fue Acción Popular, este partido fue abiertamente contrario a la oligarquía. Acción Popular propugnaba

[…] una legislación reformista que permitiera modernizar la sociedad y economía del país, considerando entre los asuntos prioritarios la reforma agraria, vivienda, educación, salud pública, y las reformas administrativa, tributaria y crediticia[14].

Finalmente, es válido añadir a sectores representativos como el Ejército y la Iglesia. Estos grupos proponen la necesidad de un cambio en “el régimen de dominación dirigido a democratizar la sociedad, sin causar rupturas bruscas […][15]”.

Serán los reformistas quienes darán la estocada final al poder oligárquico, a través de los golpes de estado del Comando Conjunto de la FF.AA. (luego de las elecciones de 1962) y ante el accidentado primer gobierno de Fernando Belaunde (1963 – 1968), en la aplicación del programa de reforma agraria. Frente a esa situación, tomando en consideración el aumento de la efervescencia política, las FF.AA, llevan a cabo sucesivos golpes de Estado durante la década de 1960. Su objetivo era “establecer las bases de un proceso de reformas sociales, al mismo tiempo que desmovilizar políticamente a los sectores populares…”[16]

Conclusiones

Durante las primeras seis décadas del siglo XX el Perú fue el escenario donde se produjeron tres fenómenos. El primero tiene que ver con el crecimiento demográfico a consecuencia de la migración paulatina de la población andina a la costa. Esta migración del ande a la costa trae consigo fenómenos de mayor movilización político, social y cultural; crecimiento horizontal de las ciudades (Lima es la de mayor notoriedad), crecimiento urbano desorganizado y aparición de los primeros asentamiento humanos (barrios urbano-marginales situados en las periferias de las ciudades).

Segundo, a pesar de la movilización política producto de las ideologías y la migración, el escenario se mantuvo dominado por la oligarquía. La exclusión política de los sectores sociales creó un escenario de partición política semicompetitiva, amparados bajo presupuestos raciales, étnicos y clasistas.

Finalmente, el escenario de la década de 1960 estuvo dominado por la proliferación de agrupaciones políticas de izquierdas. El discurso preponderante de las izquierdas buscadas la toma del poder por la vía armada[17]. En ese escenario de mayor efervescencia y conflictividad política las Fuerzas Armadas (FF.AA.) del Perú llevaron a cabo dos golpes de estado 1962 y 1968. Los dos golpes de estado fueron justificados por la FF. AA. bajo la finalidad llevar a cabo reformas profundas (reforma agraria, industrialización, economía, etc.).


[1] Burga, Manuel y Alberto Flores Galindo (1980). Apogeo y crisis de la Republica Aristocrática. Lima: Rikchay Perú, p. 12. El autor afirma que durante los 1876-1840 no se tiene censos de alcance nacional. Los autores recurren a las estimaciones de Alejandro Garland (calculó 3.600.00 hab.) y de Fray Cheesman Salinas (calculó 6.000.000 de hab.).

[2] Ídem, p. 13.

[3] Avenidas como Brasil y Arequipa. También parques como La Reserva y la plaza San Martín.

[4] Ibíd., p. 14

[5] Ídem, p. 17.

[6] Ídem, p. 18

[7] López, Sinesio (2005). “Perú, 1930-1968: competencia y participación en el Estado oligárquico”. En Historia de las elecciones en el Perú. Estudios sobre el gobierno representativo. Lima: IEP, p. 110.

[8] Ídem, pp. 114-115.

[9] Loc. Cit., p. 110. En este capítulo el autor revisa los procesos eleccionarios de los año de 1939, 1950 y 1956.

[10] Ídem, p. 112.

[11]  Cotler, Julio (2009). Clases, Estado y nación en el Perú. Lima: IEP, p. 295.

[12] Ídem, p. 296.

[13] Ibíd.

[14] Ídem, p. 302.

[15] Ídem, p. 303.

[16] Ídem, p. 307

[17] El discurso de la vía armada hizo posible la aparición de grupos subversivos como el del Partido Comunista Perú – Sendero Luminoso (PCP-SL) y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Estos grupos fueron los principales actores del Conflicto Armado Interno ocurrido en el Perú durante los años de 1980 – 2000. Para mayor información puede revisarse el Informe Final de la CVR Perú. http://cverdad.org.pe/ifinal/

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